Volviendo al origen

Hace más de 15 años, cuando cree un blog por primera vez, no tenía muy claro qué quería compartir. Creo que simplemente deseaba escribir y sentir mía una parcela de territorio virtual, pero abrirme a un público variopinto le dio un toque inesperado a mi realidad.
Cómo empezó todo
Bajo el seudónimo de «cursi enamorada del amor» me decidí a compartir escritos intuitivos, a hablar sobre mis sueños (nocturnos o de vida) y sin planearlo retrataba a una Chaby de 19 años que comenzaba a relacionarse con otros círculos transitando la Universidad y explorando otros espacios. Encontraba en mi blog un espacio de expresión auténtico y placentero, y también un puente para conectar con otras personas.
Con el tiempo empezamos a vernos en persona. Me encontré con Lean que era un fan de Oasis, con Darío que se ocupaba de ver qué bondi nos dejaba a cada une en el punto de encuentro, con Guille que era un provocador, con Dami que era de San Martín como yo y compartíamos las vueltas a casa de madrugada escuchando música, con Rocío que era más rocker y Flor que era dulce y robaba corazones. Éramos un mix inesperado de personas con aparentemente nada en común, excepto por el disfrute de expresarnos a través de la escritura.
No me acuerdo de cuánto duró. Con Lean me ví varias veces para charlar y pasear, y alguna vez fuí al cine con Nico, otro bloguero con el que sostuve el contacto algunos años y hasta autopublicó un libro. Lo que siempre tuve muy claro fue que disfr utaba mucho compartiendo en ese formato que era más lento y profundo para mí.
¿Por qué ahora?
Cuando pensaba en cómo compartiría mi proyecto creativo al mundo siempre me brotaba el deseo de tener un blog y lo intenté algunas veces. Fallé, porque siempre lo hice bajo exigencias heredadas, sin una escucha genuina de lo que funciona para mí. Ahora que estoy reconfigurando nuevamente mi voz en la virtualidad me vuelvo a dar la oportunidad de no solo nutrir a mi versión ilustradora sino también darle más espacio a la escritora que desde chiquita soñaba con crear libros plasmando sus reflexiones entre letras y dibujos.
Es un deseo que concreto en este momento movida por otras decisiones que he tomado. Es que ya no disfruto de estar en Instagram, de hecho lo padezco bastante. Ha dejado de ser un espacio en donde comparto mi arte con la posibilidad de que llegue a un público más amplio, para convertirse en una fuente de adicción a lo instantáneo, a la búsqueda de reconocimiento basada en un mero movimiento del dedo que suelta likes a mansalva y en una dinámica adictiva que me desconecta de la realidad y me pide que produzca obsesivamente. Si un espacio me hace olvidar que mi arte es sensible y auténtico, es que no es para mí.
No estoy diciendo que Insta sea el demonio, solo que a mí ya no me suma.
Hace un mes decidí suspender mi cuenta personal y ha sido muy placentero la mayoría del tiempo ver que no me quedo hipnotizada scrolleando sobre info que ni siquiera tengo el tiempo de integrar. Saber que no hay ninguna notificación esperándome porque mi perfil está cerrado me ha cambiado la rutina.
Con el perfil de Chabela tengo un poco más de apego porque ahí se aloja mucho contenido que creé con amor y también es una linda línea de tiempo de mi evolución como artista, pero de todas maneras tengo claro que me tomaré un descanso por tiempo indefinido de esa plataforma (mi corazón me dice que es un adiós, pero una nunca sabe). El perfil, por ahora, quedará abierto pero simplemente no entraré más para hacer publicaciones ni recibir mensajes.

Hacia dónde camino
Desde que investigué, tomé la decisión y me convencí de que no necesito de las redes sociales para dar a conocer mi proyecto sentí un gran alivio. Al final se trata de volver al origen si eso es lo que resuena conmigo.
Durante décadas las cosas se expandieron de una forma más orgánica, desde el boca a boca, desde la intimidad de la familia hasta una comunidad más amplia, a un ritmo que puedo procesar mejor y así darme el tiempo de sentir y hacer. Además confío que lo que es hermoso y hecho con cariño se mueve en un tiempo que no es lineal, por lo que me abro a todas las posibilidades.
Por eso, a partir de ahora, este blog es nuestro punto de encuentro y también las cartas con reflexiones, inspiración y propuestas creativas que envío casi cada mes por correo electrónico a las que te puedes suscribir.
Si querés contarme cómo elegís vos conectarte desde la virtualidad o si estas reflexiones te mueven algo dentro tuyo, te leo en los comentarios.
Abrazo cálido,
Chaby.
PD. Si querés suscribirte al newsletter, podés hacerlo desde aquí
Hacia dónde camino
Desde que investigué, tomé la decisión y me convencí de que no necesito de las redes sociales para dar a conocer mi proyecto sentí un gran alivio. Al final se trata de volver al origen si eso es lo que resuena conmigo 🙂
Durante décadas las cosas se expandieron de una forma más orgánica, desde el boca a boca, desde la intimidad de la familia hasta una comunidad más amplia, a un ritmo que puedo procesar mejor y así darme el tiempo de sentir y hacer. Además confío que lo que es hermoso y hecho con cariño se mueve en un tiempo que no es lineal, por lo que me abro a todas las posibilidades.
Por eso, a partir de ahora, este blog es nuestro punto de encuentro y también las cartas con reflexiones, inspiración y propuestas creativas que envío casi cada mes por correo electrónico a las que te puedes suscribir.
Si querés contarme cómo elegís vos conectarte desde la virtualidad o si estas reflexiones te mueven algo dentro tuyo, te leo en los comentarios.
Abrazo cálido,
Chaby.
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