Un encuentro sorpresa o sobre cómo el pasado te trae un mensaje

Era nuestro tercer día en el Parque Nacional de Los Alerces y estábamos buscando donde armar campamento para seguir recorriendo los alrededores sin los 15kg de mochila en la espalda. Caminamos por “la huella andina” siguiendo un sendero angosto con subidas y bajadas que nos llevaba a los dos camping de la zona y decidimos ir al organizado.
Al entrar a la recepción, charla de por medio, el encargado nos pregunta: “Ustedes ya vinieron, ¿no?” , a lo que respondemos que no, que es nuestra primera vez en la zona. Nos fuimos a recorrer el predio y volvimos con un ranking de nuestras parcelas favoritas cruzando los dedos para que alguna esté disponible. Además del ok para acampar frente al Lago Verde arropados por los maravillosos arrayanes, recibí una nueva pregunta que me agarró por sorpresa: “¿Vos te llamás Chabela?”.
No, no me volví una artista famosa que la gente reconoce en los rincones más insólitos del planeta. La verdad es que este tipo y yo ya nos habíamos conocido.
La oficina llena de pinturas que me resultaron familiares al entrar no fue señal suficiente para hacer la conexión rápidamente pero hace 10 años, Chulot y yo, tuvimos una conversación significativa.

Yo trabajaba en una casa de enmarcado de cuadros en Acassuso y estaba decidida a cumplir mis dos sueños más grandes: irme a vivir a Europa y vivir de mi arte. Veía ese trabajo que ocupaba todo mi día como el sacrificio necesario para poder juntar el dinero suficiente para comprar el pasaje y tener lo necesario para empezar en un nuevo lugar. También resultó ser una oportunidad de seguir creando dentro de mi horario laboral ya que no era una tienda muy concurrida y pasaba la mayor parte del día sola.
Un día sonó el timbre y era él que traía sus obras para que le pongamos un marco. Mientras lo asesoraba y tomaba las medidas necesarias para presupuestar su encargo le pregunté si vivía de sus pinturas y él me respondió que sí.

Me cuenta ahora, en el verano patagónico tantos años después, que yo puse una cara muy triste porque aún no lo conseguía, porque vivir de mi arte era mi ideal pero en cambio daba toda mi energía trabajando para un jefe nefasto. Me dice que me alentó, que me dijo que era posible y que no pierda el impulso y las ganas de compartir lo que hago.
Me siguió viendo por Instagram, creando, pintando por España, Argentina e Italia. Pensó: “¡Qué bueno!, al final lo consiguió“ y mantuvo ese imagen de mi carrera y de mí. Yo también cada tanto encontraba en el feed alguna publicación suya y me alegraba por verlo haciendo lo que ama.
Este encuentro totalmente imprevisto me llevó a pensar en la fantasía que pueden ser las redes sociales. Él pensando que yo andaba triunfando por Europa y yo creyendo que él se dedicaba al 100% a producir y vender sus pinturas. Sin embargo ambos tenemos siempre una porción de nuestro cotidiano dedicado a un trabajo formal que no está relacionado con lo que nos apasiona.
¿Somos menos artistas por tener un trabajo soporte?, ¿somos menos exitosos?… Bueno, ¿es acaso el éxito algo que se puede medir o es simplemente una sensación personal que puede tener mil colores diversos?.
Me hizo pensar el hecho de verlo feliz y conforme haciendo temporada en el sur cada año y seguir considerándose un artista con todas las letras aunque sus cuadros no representen el total de sus ingresos económicos. Eso sí, por donde miraras en la oficina y el bar, estaba presente su obra. Me pareció muy bien jugado.

Se me ocurre que idealizar mi profesión, más que animarme me aplasta, porque al final nunca es suficiente. Pienso también que cuánto dinero genere no repercute en mi calidad como dibujante. A veces, tener un ingreso fijo, le puede dar el aire suficiente a nuestro artista para crear sin presiones.
Finalizando la charla y reflexionando, mientras Chulot me registraba en el camping me advirtió: “Lo que escribas en esta casilla es muy importante”, dijo señalando un espacio en blanco. No sé si es cuestión de intencionar o es simplemente lo que grita mi alma, pero donde decía “profesión” yo escribí “ARTISTA”.
